MIRADAS. Honduras como laboratorio latinoamericano del eje Israel-Estados Unidos
Armas, servicios de inteligencia, vigilancia digital y control de la información. Con el regreso de la derecha al poder, TegucigalpaSeguir leyendo
Armas, servicios de inteligencia, vigilancia digital y control de la información. Con el regreso de la derecha al poder, TegucigalpaSeguir leyendo
Hay hombres que son memoria antes de ser carne. Que ya estaban escritos en el viento de las Antillas, en la profecía que José Martí dejó sembrada como una estela de fuego: “Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros reflejan la que reciben”. La noche tropical de Oriente, cuajada de estrellas y zafra, vio nacer el 13 de agosto de 1926 a un astro que no reflejaría la luz ajena, sino que ardería con luz propia hasta abrasar las estructuras de un continente.
El 26 de julio en Honduras fue el dia en que este país hace honor al peso trágico de suSeguir leyendo
El 26 de julio de 1953, la Generación del Centenario convirtió un revés táctico en el catalizador de la Revolución Cubana. Hoy, ante el asedio imperial contra la izquierda y un bloqueo implacable, la consigna «Siempre es 26» reafirma que, aun en la noche más larga, la dignidad jamás se rinde.
Para quienes pusimos el cuerpo en las marchas en el 2009, la Resistencia Popular no es un concepto teórico ni un archivo muerto; es el recuerdo intacto del calor de la calle, el gas lacrimógeno compartido y la certeza de sabernos pueblo. Sin embargo, a cinco meses del estallido electoral de 2025 y bajo la sombra de un presente cínico que opera con manuales mediáticos sofisticados la memoria se vuelve nuestra única herramienta para descifrar el laberinto.
Mientras las sanciones de Estados Unidos contra Cuba se renuevan semana tras semana con una saña metódica, en América Latina asistimos a un resurgimiento de la ultraderecha que amenaza con dejar sola a la isla en su resistencia. Cualquiera podría pensar que son dos fenómenos separados. Pero son las dos caras de una misma moneda: aislar a Cuba para desactivar el ejemplo incómodo de un país que, pese al bloqueo más prolongado de la historia, sigue negándose a claudicar.
La energía eléctrica no es una mercancía como vender celulares. Es el motor de los hospitales, las escuelas, la industria y el agua potable.
Cuando un Estado pierde el control de su matriz energética y de sus redes de transmisión, cede su soberanía. Las decisiones estratégicas sobre el desarrollo del país ya no se toman en el Congreso Nacional o en el Ejecutivo pensando en un plan de nación, sino en las juntas directivas de corporaciones transnacionales que buscan el retorno de su inversión.







