Feminismo Mujer Sociedad

FEMINISMOS. Sueli Carneiro y la tarea de ennegrecer el feminismo

El feminismo hegemónico tiene una pregunta pendiente. La formuló Sueli Carneiro hace más de veinte años y todavía incomoda: ¿de qué mujeres estamos hablando?

Por Ivanna Madeo.

El 24 de junio de 1950 nació en São Paulo la filósofa, escritora y activista que convirtió esa pregunta en programa político. Fundadora del Instituto Geledés de la Mujer Negra, participante del proceso de Durban (Conferencia Mundial contra el Racismo de 2001), interlocutora del movimiento negro latinoamericano durante décadas, Carneiro construyó una obra que no es archivo sino herramienta. En tiempos de ofensiva conservadora y crecimiento de los discursos de odio, volver a ella es una necesidad política.

Durante décadas, buena parte del feminismo construyó sus diagnósticos a partir de las experiencias de mujeres blancas, urbanas y de sectores medios, universalizando sus demandas como si representaran al conjunto. Carneiro mostró que la experiencia histórica de las mujeres negras en América Latina había sido radicalmente distinta. Mientras unas luchaban por romper con el mandato del hogar, otras llevaban siglos trabajando dentro y fuera de él. Mientras unas denunciaban el mito de la fragilidad femenina, otras jamás habían sido consideradas frágiles ni dignas de protección. Lo escribió sin rodeos: “Ayer, al servicio de frágiles señoritas y de nobles señores tarados. Hoy, empleadas domésticas de las mujeres liberadas”.

La potencia de esa afirmación es que nombra una contradicción que sigue viva. Ciertas formas de emancipación femenina conviven, sin escándalo, con relaciones raciales y de clase profundamente desiguales. La liberación de unas no implica la liberación de todas.

La pregunta por cuáles mujeres habla el feminismo tiene una larga genealogía. Mucho antes, la abolicionista afroestadounidense y activista por los derechos de la mujer, Sojourner Truth la había formulado de manera contundente en su discurso “¿Acaso no soy una mujer?”. Carneiro retoma esa tradición para construir una crítica situada en América Latina. Para ella, el sesgo eurocéntrico del feminismo latinoamericano no era un simple descuido teórico, sino una operación política: omitir la centralidad de la raza en las jerarquías de género equivalía a universalizar los valores de una cultura particular —la occidental— y presentarlos como experiencia común de todas las mujeres, sin considerar los procesos de dominación, violencia y explotación que han estructurado las relaciones entre blancos y no blancos desde la colonia hasta nuestros días.

Su propuesta de ennegrecer el feminismo nunca fue incorporar diversidad a una agenda ya existente. Fue una invitación a revisar las bases mismas del sujeto político feminista. Como escribió, la lucha de las mujeres negras contra la opresión de género y de raza propone “diseñar nuevos contornos para la acción política feminista y antirracista”. Reconocer que las opresiones de género no pueden comprenderse separadas de las jerarquías raciales y económicas que organizan la vida social. Que el racismo no es un problema secundario dentro de las relaciones de género, sino uno de los mecanismos que las estructuran.

Esa tradición sigue siendo urgente en América Latina. Los feminismos de la región ganaron presencia, pensamiento crítico y victorias legislativas en los últimos años, pero la pregunta de Carneiro persiste: ¿quiénes protagonizan esos avances y quiénes quedan afuera? ¿Qué pasa con las mujeres negras e indígenas que no aparecen en las estadísticas del movimiento, que enfrentan la violencia policial, la esterilización forzada o la feminización de la pobreza en sus formas más brutales? El racismo no desapareció del feminismo latinoamericano; se volvió más sofisticado, más difícil de nombrar y más cómodo de ignorar. Por eso, ennegrecer el feminismo es una tarea permanente. Y porque el antirracismo se construye en comunidad: reunirnos no basta si no hay una praxis crítica que denuncie las lógicas del poder blanco, patriarcal y capitalista.

Página12

0 comments on “FEMINISMOS. Sueli Carneiro y la tarea de ennegrecer el feminismo

Deja un comentario