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Morón. Bety Rosenblat de Tugender, Ciudadana Ilustre: una vida de militancia, comunidad y lealtad

El Concejo Deliberante de Morón realizó este viernes 4 de septiembre una sesión especial en la que reconoció a seis personalidades del distrito. El homenaje central estuvo atravesado por la memoria de Beatriz “Bety” Rosenblat de Tugender, histórica militante y funcionaria municipal. También hubo emotivas palabras para Abraham Gak y para el recientemente fallecido Rubén Der.

El Honorable Concejo Deliberante de Morón celebró este viernes 4 de septiembre una sesión especial destinada a reconocer como Ciudadanos y Ciudadanas Ilustres a vecinos con una extensa trayectoria social, institucional, profesional y política en el distrito.

El cuerpo distinguió a Marta Gil, Beatriz “Bety” Rosenblat de Tugender —post mortem—, Leonor Di Filippo, Silvia Goyanes, Pío Antonio Cappellano y Abraham Gak —post mortem—.

El expediente que proponía la distinción del bombero Ariel Gastón Vázquez no obtuvo tratamiento definitivo. La iniciativa, presentada originalmente por el intendente Lucas Ghi, volvió a comisión a pedido de su concejala Vanina Moro. Vázquez murió en 2020 mientras cumplía funciones durante el incendio y las explosiones ocurridas en una perfumería de Villa Crespo.

Bety: de Floresta a hacer de Morón su lugar en el mundo

Uno de los momentos centrales de la sesión llegó con la intervención del concejal de Fuerza Patria Diego Spina, quien tuvo a su cargo el homenaje a Beatriz Rosenblat de Tugender.

Spina recordó a Bety desde sus múltiples dimensiones: la madre, abuela, esposa, comerciante, funcionaria, militante y, fundamentalmente, la mujer que construyó durante décadas vínculos con buena parte de la comunidad moronense.

Nacida en una familia judía tradicional de la Ciudad de Buenos Aires, transitó desde muy joven una intensa militancia política e incluso pasó a la clandestinidad durante la dictadura de Juan Carlos Onganía. En 1970 llegó a Morón, distrito que, según sintetizó Spina, terminó por convertirse en “su lugar en el mundo”.

Su familia desarrolló la joyería Yosh y Bety estableció desde el centro comercial moronense una extensa red de relaciones con comerciantes e instituciones. Participó en la conformación de asociaciones comerciales y desplegó una activa vida social y pública.

Con la llegada de Martín Sabbatella a la intendencia en diciembre de 1999, asumió como directora de Relaciones Públicas, Ceremonial y Protocolo del Municipio. Desde allí articuló con sociedades de fomento, entidades comerciales, sindicatos y comunidades religiosas. También impulsó vínculos con la Iglesia Católica, la Sociedad Israelita del Oeste y las iglesias evangélicas, además de trabajar en la conformación del Consejo Pastoral de Morón.

Los años más duros y la construcción de comunidad

Diego Spina puso especial énfasis en el papel que Bety cumplió durante la crisis social de 2001 y 2002.

En aquellos años, Morón atravesó, al igual que el resto del país, el impacto del desempleo, el hambre y el descrédito de las instituciones políticas. Rosenblat articuló el trabajo municipal con organizaciones religiosas, la CGT, la CTA, cámaras comerciales, dirigentes políticos y organizaciones sociales.

No se trató solamente de enfrentar la emergencia alimentaria. Spina recordó el esfuerzo por sostener los lazos comunitarios durante una etapa en la cual las propias asambleas surgidas al calor del “que se vayan todos” llegaron hasta el Salón Mariano Moreno del Municipio.

Para una generación que llegó muy joven al gobierno municipal en 1999, Bety ocupó además un lugar político particular.

“Bety era para nosotros una guía en la labor cotidiana”, sintetizó Spina al recordar aquellos primeros años de la gestión encabezada por Sabbatella. Frente a las descalificaciones que recibía aquel joven equipo político, Rosenblat aportó experiencia y puso, según recordó el concejal, “el cuerpo por delante” en el vínculo con la sociedad moronense.

La lealtad como una forma de vida

El tramo más político del homenaje estuvo dedicado a una característica que Diego Spina identificó como inseparable de la personalidad de Bety: la lealtad.

El concejal reivindicó ese valor frente a una época en la que, sostuvo, aparece cada vez más relativizado. La figura de Rosenblat surgió así no sólo como parte de una historia pasada sino como referencia para quienes compartieron con ella militancia y gestión.

Bety murió el 2 de diciembre de 2017, a los 69 años.

El cierre de Spina condensó el sentido del homenaje: la distinción no estaba dirigida solamente a una exfuncionaria o dirigente política, sino a la mujer completa detrás de aquella trayectoria.

“Este es un homenaje a la compañera Beatriz Rosenblat de Tugender, pero también es un homenaje a la Bety mamá, a la Bety abuela, a la Bety esposa, a la Bety compañera, a la Bety hija, a la Bety militante”, expresó.

Mariano Spina recordó a Rubén Der y reivindicó el legado de Abraham Gak

Otro de los momentos de fuerte contenido político e institucional llegó con la intervención del concejal Mariano Spina, quien abrió sus palabras con un homenaje al médico Rubén Der, fallecido horas antes.

Der integró el primer gabinete municipal de Martín Sabbatella como secretario de Salud y tuvo una participación central en la construcción del Sistema Único Municipal de Salud (SUMS) y en la consolidación de los Centros de Atención Primaria de la Salud del distrito. Documentación institucional de aquellos años confirma su desempeño al frente de la Secretaría de Salud.

Mariano Spina recordó especialmente la satisfacción de Der cuando el Concejo Deliberante sancionó la ordenanza que otorgó reconocimiento formal al SUMS y trazó un vínculo entre su trayectoria y la de Abraham Gak, otra de las figuras homenajeadas durante la sesión.

De Gak destacó su concepción de la democracia, su capacidad para formar equipos y una idea que atravesó su vida institucional: la autoridad se construye y no se impone.

Primer Defensor del Pueblo de Morón, Gak también fue rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y una de las principales figuras del Plan Fénix, iniciativa surgida desde la Universidad de Buenos Aires frente a la crisis del modelo económico de fines de los años noventa.

Mariano Spina reivindicó al Plan Fénix como una usina intelectual que anticipó la crisis de 2001 y elaboró alternativas basadas en el desarrollo productivo, el consumo interno, la soberanía económica y la inclusión social.

“Estamos orgullosos de haber compartido una gran parte de nuestra historia política e institucional con un moronense de la calidad humana e intelectual que tuvo él”, expresó antes de acompañar su declaración como Ciudadano Ilustre.

Sabbatella: “Un merecido abrazo de todo Morón a la memoria de Bety”

El exintendente Martín Sabbatella participó de la sesión y luego reflejó los homenajes desde sus redes sociales.

“Un merecido abrazo de todo Morón a la memoria de Bety Tugender”, escribió al celebrar la declaración post mortem promovida por el bloque Fuerza Patria.

Sabbatella recordó que compartió con ella más de veinte años de militancia y trabajo y destacó una combinación que también apareció durante el discurso de Diego Spina: sus fuertes convicciones políticas y, al mismo tiempo, la calidez con la que construyó sus relaciones personales y comunitarias.

El exjefe comunal también saludó en forma colectiva las distinciones otorgadas a Marta Gil, Beatriz Rosenblat, Leonor Di Filippo, Silvia Goyanes, Pío Antonio Cappellano y Abraham Gak.

Sobre este último recordó especialmente su paso por la primera Defensoría del Pueblo de Morón, creada durante su gestión, y reivindicó su compromiso con los derechos de los vecinos y vecinas del distrito.

La sesión terminó así por reunir historias provenientes de ámbitos muy diferentes, aunque atravesadas por un denominador común: personas que hicieron de su actividad pública, profesional, social o militante una forma de intervenir sobre la comunidad en la que vivieron.

En el caso de Bety, el reconocimiento llegó casi nueve años después de su muerte. El recinto volvió a nombrarla desde un lugar que conoció bien: la política como construcción colectiva, la militancia como compromiso cotidiano y Morón como el territorio que eligió para desarrollar buena parte de su vida.

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