El Concejo Deliberante había pedido expedientes, contratos, facturas, órdenes de compra, comprobantes de pago, criterios de selección, métricas e impacto de la contratación directa con Ninja Contenidos S.R.L. Pero el subsecretario de Comunicación y Relaciones Internacionales contestó con un memorándum genérico, sin documentación respaldatoria y sin mencionar siquiera a la empresa beneficiaria.
Una respuesta que no respondió nada
El gobierno municipal de Lucas Ghi sumó un nuevo capítulo al escándalo por la contratación de publicidad oficial por más de 51 millones de pesos a favor de Ninja Producciones / Ninja Contenidos S.R.L., la firma vinculada al portal Sol Bonaerense.
Esta vez, la respuesta oficial llegó firmada por Martín Ernesto Molinari, subsecretario de Comunicación y Relaciones Internacionales del Municipio de Morón, quien contestó el pedido de informes del Honorable Concejo Deliberante mediante un memorándum fechado el 19 de junio de 2026.
El documento fue producido por la Subsecretaría de Comunicación y Relaciones Internacionales y remitido “para información” de la Subsecretaría de Asuntos Legales, en el marco de las actuaciones iniciadas por el cuerpo legislativo local.
Pero la contestación resultó más elocuente por lo que omitió que por lo que dijo: no explicó qué se contrató, no detalló campañas, no informó pagos, no aportó métricas, no acompañó documentación respaldatoria y ni siquiera mencionó a Ninja Contenidos S.R.L., la empresa sobre la cual versó expresamente el requerimiento.
El Concejo pidió documentos; Molinari devolvió generalidades
El pedido de informes no formuló una consulta vaga ni una pregunta política abstracta. El Honorable Concejo Deliberante sancionó una resolución concreta, en el marco del Expediente N° 88622/26 H.C.D., mediante la cual solicitó al Departamento Ejecutivo Municipal que informara, en un plazo de quince días hábiles, sobre la publicidad oficial contratada por adjudicación por compra directa N° 391/26, en los términos del artículo 156 inciso 4° del Decreto Ley 6769/58, con la empresa Ninja Contenidos S.R.L.
La resolución pidió seis puntos específicos.
En primer lugar, reclamó información sobre las contrataciones vigentes y ejecutadas desde el 1° de febrero de 2026 hasta la fecha, con número de expediente, fecha de inicio y fin, y monto total contratado.
En segundo lugar, exigió el detalle íntegro del objeto y de la pauta publicitaria: campañas, medios, plataformas utilizadas, piezas gráficas o audiovisuales, duración, alcance territorial y vinculación con el interés general moronense.
En tercer lugar, requirió la fundamentación del criterio de selección de Ninja Contenidos S.R.L. para la adjudicación por compra directa.
En cuarto lugar, pidió información sobre la ejecución de pagos: monto efectivamente pagado, órdenes emitidas por la Contaduría General Municipal, fechas de pago y estado de las facturas pendientes.
En quinto lugar, solicitó objetivos de comunicación, metas, indicadores de cumplimiento y evaluación del impacto de cada campaña.
En sexto lugar, reclamó acreditar la inscripción de la firma en el Registro de Proveedores del Municipio y el cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
Además, el artículo 2° de la resolución ordenó remitir copia certificada de los expedientes administrativos, contratos, órdenes de compra, facturas y comprobantes de pago vinculados a esos puntos.
Nada de eso apareció en la respuesta de Molinari.
“Parámetros objetivos”, pero sin mostrar ninguno
En su memorándum, Molinari sostuvo que las decisiones vinculadas a la planificación y ejecución de las acciones de comunicación institucional “fueron adoptadas conforme a parámetros objetivos de alcance, audiencia, cobertura territorial, adecuación de soportes y eficiencia en la utilización de los recursos públicos”.
La frase buscó instalar una apariencia técnica. Sin embargo, no vino acompañada por ningún dato verificable.
No hubo plan de medios. No hubo campañas identificadas. No hubo plataformas detalladas. No hubo piezas gráficas ni audiovisuales. No hubo facturas. No hubo órdenes de compra. No hubo comprobantes de pago. No hubo informes de audiencia. No hubo certificación de publicaciones. No hubo evaluación de impacto. No hubo una sola métrica concreta.


El funcionario también afirmó que se procuró “maximizar la difusión de los mensajes institucionales” y favorecer “el acceso de la comunidad a la información de interés público”, mediante “distintos canales y soportes de comunicación”. Pero omitió otra vez lo central: cuáles fueron esos canales, qué soportes se usaron, cuánto se pagó por cada acción, qué contenidos se difundieron, a qué público llegaron y qué resultados produjo la contratación millonaria.
La respuesta invocó criterios técnicos, pero no exhibió ninguno.
El silencio sobre Ninja
El punto más llamativo del memorándum fue la ausencia del nombre que originó todo el expediente. Molinari no mencionó a Ninja Producciones, no mencionó a Ninja Contenidos S.R.L. y tampoco hizo referencia al portal Sol Bonaerense.
La omisión no fue menor. El Concejo Deliberante no pidió una explicación general sobre la política comunicacional del Municipio de Morón. Solicitó información precisa sobre una contratación directa, millonaria y determinada, adjudicada a una empresa concreta.
Molinari eligió responder como si el expediente tratara sobre criterios generales de comunicación institucional. Pero la resolución pedía trazabilidad del gasto público: expedientes, contratos, facturas, comprobantes, pagos, campañas, métricas y criterios de selección.
El contraste resultó evidente. El Concejo pidió documentación. El Ejecutivo devolvió una fórmula administrativa.
Los $51 millones que el Municipio todavía no explicó
La contratación con Ninja Contenidos S.R.L. ya había quedado bajo la lupa por su monto, por el mecanismo de adjudicación directa y por el contexto político y económico del Municipio.
Mientras, por un lado, la gestión Ghi acumula conflictos laborales, denuncias por ceses y jubilaciones forzadas, reclamos de trabajadores, deterioro de servicios y cuestionamientos por la administración de los recursos, por el otro destina más de 51 millones de pesos a publicidad digital mediante un procedimiento excepcional.
La operación expone una pregunta elemental: si la contratación fue regular, necesaria, eficiente y fundada en criterios objetivos, ¿por qué el Municipio no explicó de manera simple qué contrató, por qué eligió a esa empresa, cuánto pagó, qué campañas ejecutó y qué resultados obtuvo?
La respuesta de Molinari no despejó esa duda. La profundizó.
Ghi, Molinari y una administración que evita rendir cuentas
La contestación del subsecretario de Comunicación y Relaciones Internacionales se inscribió en una dinámica que el gobierno local repitió ante distintos conflictos: frente a los pedidos de explicación política o administrativa, la gestión de Lucas Ghi respondió con formalidades, desplazamientos internos, comunicados defensivos y/o textos burocráticos que no abordaron el fondo de las denuncias.
En este caso, el problema no fue sólo la pobreza del memorándum. Fue su desconexión con el objeto mismo del pedido de informes.
El Concejo Deliberante pidió saber cómo se usaron fondos públicos. Molinari respondió con expresiones generales sobre eficiencia, alcance y comunicación institucional. El cuerpo legislativo pidió respaldo documental. El Ejecutivo no lo aportó. La resolución mencionó expresamente a Ninja Contenidos S.R.L. La respuesta evitó nombrarla.
Ese silencio, en política, también habla.
Una respuesta formal para cerrar el expediente, no para aclararlo
El memorándum cerró con una fórmula breve: “Con el informe que antecede, vuelvan las presentes al Honorable Concejo Deliberante para su conocimiento”.
La frase resumió el sentido de toda la contestación. El Ejecutivo no respondió para rendir cuentas ante el Concejo y ante la comunidad moronense. Respondió para cumplir formalmente con el trámite y devolver el expediente.
Pero la contratación por más de 51 millones de pesos sigue sin explicación pública suficiente.
No se conoce el detalle de las campañas. No se conoce el criterio de selección. No se conoce el alcance real. No se conoce la evaluación de impacto. No se conoce la documentación respaldatoria. No se conoce cuánto se pagó efectivamente ni qué facturas quedaron pendientes.
Molinari firmó una respuesta. Pero el gobierno municipal de Morón todavía no contestó lo que tenía que contestar.


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