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Argentina. AMBA. Morón. “Con Larreta tendríamos muchas coincidencias”. (+Vídeo)

El intendente kicillofista de Morón, Lucas Ghi, admitió el 31 de marzo en Gelatina que, “al menos en relación al Estado”, probablemente tenía “muchas coincidencias” con Horacio Rodríguez Larreta. La frase volvió a resonar en estos días, tras la difusión de videos por mensajería instantánea donde se ve a móviles comunales de Seguridad Ciudadana contra personas en situación de extrema vulnerabilidad que buscan guarecerse del frío.

Un sinceramiento que volvió con el frío

Lucas Ghi no tuvo un simple desliz televisivo. Tuvo un sinceramiento político. En la entrevista que le realizó Flor Halfon en Gelatina, el intendente de Morón sostuvo: “No, no sé pues si, si me hacen un multiple choice con Larreta, probablemente, al menos en relación al Estado, seguramente tengamos muchas coincidencias”.

La frase pasó en marzo como una definición más dentro del juego interno del peronismo bonaerense. Pero volvió ahora con otra gravedad: la de un Estado municipal que, ante personas que duermen en la calle en medio del frío, no aparece con equipos sociales, frazadas, viandas, trabajadores especializados o dispositivos de resguardo, sino con móviles de Seguridad Ciudadana.

La pregunta dejó de ser retórica: ¿una de las coincidencias de Ghi con Larreta en materia de Estado es el abordaje securitario de la pobreza extrema?

“Con el frío no pueden estar así”

La escena que circuló por WhatsApp expuso el contraste entre el relato oficial y la práctica territorial. En el video, un vecino increpó a agentes municipales que intervinieron frente a personas en situación de calle: “¿No sabe que con el frío, maestro, no sabe que con el frío no pueden estar así? ¿Se están refugiando, pobrecitos, eh?”.

La respuesta que se escuchó desde el operativo no fue una explicación social ni una derivación sanitaria. Fue una orden: “Apague ese celular, maestro”.

El vecino se negó: “No voy a apagarlo un carajo. No voy a apagarlo un carajo porque tengo mi derecho. Yo puedo filmarlos a ustedes, que miren lo que están haciendo”. Luego describió la escena con crudeza: “Una persona que está durmiendo en la calle”. Y apuntó contra la prioridad política del municipio: “Y allá roban, hay droga, hay de todo. Y el móvil se dedica a sacar gente de la calle que está durmiendo acá calentita”.

El testimonio no necesita demasiada interpretación. La persona no denunció un delito. Denunció una práctica estatal: móviles comunales destinados a desplazar a quienes intentan sobrevivir a la intemperie.

Del “Operativo Abrigar” al móvil de Seguridad

El Municipio de Morón construyó durante años una narrativa pública vinculada al “Operativo Abrigar”, presentado como un dispositivo de asistencia para personas en situación de calle durante los meses de bajas temperaturas. En su versión institucional, la política consiste en recorridas nocturnas, entrega de viandas calientes, frazadas, ropa y acompañamiento.

Pero la imagen viralizada muestra otra cosa. Muestra el reemplazo de la asistencia social por la lógica del control. Donde debería haber presencia de Desarrollo Social, aparece Seguridad Ciudadana. Donde debería haber abordaje interdisciplinario, aparece un móvil. Donde debería haber una política de cuidado, aparece una práctica de despeje.

Ese es el giro más grave: cuando la persona en situación de calle deja de ser tratada como sujeto de derechos y pasa a ser leída como un problema de orden urbano.

El espejo Larreta

Durante los mandatos de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, las organizaciones sociales, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público de la Defensa y organismos de derechos humanos denunciaron una política sostenida de invisibilización de las personas en situación de calle.

La brecha estadística fue uno de los puntos centrales. En 2017, mientras el Gobierno porteño reconoció poco más de mil personas a la intemperie, el Primer Censo Popular registró 4.394 personas en situación de calle efectiva. En 2019, el Segundo Censo Popular contabilizó 7.251 personas, de las cuales 5.412 vivían directamente a la intemperie.

No se trató sólo de números. La diferencia expresó dos formas de ver el problema. Una mirada estatal que redujo el fenómeno a un relevamiento acotado, nocturno y funcional al discurso oficial. Y una mirada social que salió a buscar a quienes el Estado no contaba, no veía o no quería ver.

En paralelo, durante la etapa larretista, los programas de asistencia convivieron con denuncias de traslados compulsivos, retiro de pertenencias, operativos nocturnos y presión sobre quienes dormían en plazas, veredas, cajeros, estaciones o bajo autopistas. El discurso era la asistencia. La práctica denunciada fue el desplazamiento.

Por eso la frase de Ghi pesa más. Cuando el intendente de Morón dice que con Larreta tendría “muchas coincidencias” en relación al Estado, la escena de los móviles frente a personas que buscan refugio en pleno frío deja de ser un hecho aislado y empieza a parecer una orientación política.

Un Estado para cuidar o para correr pobres

La discusión no es menor. Una persona en situación de calle no infringe una norma por dormir donde puede. No invade el espacio público: sobrevive en el único lugar que le queda. El Estado municipal no puede tratar esa realidad como una molestia estética, una incomodidad vecinal o un expediente de seguridad.

Si hay frío extremo, la respuesta debe ser protección. Si hay vulnerabilidad socioambiental, la respuesta debe ser abordaje social. Si hay riesgo sanitario, la respuesta debe ser salud pública. Si hay falta de vivienda, la respuesta debe ser política habitacional. Pero si la respuesta es un móvil municipal que intenta sacar a una persona de un lugar donde se refugia, entonces el municipio no cuida: administra el descarte.

Morón no necesita una versión conurbana del modelo Larreta. No necesita esconder pobres para sostener una postal de gestión. No necesita patrulleros para resolver lo que exige techo, comida, abrigo y derechos.

La pregunta que debe responder Ghi

El gobierno municipal debe explicar quién ordenó esos operativos, bajo qué protocolo actuaron los móviles de Seguridad Ciudadana, qué intervención tuvo el área social, si se ofreció alojamiento real, si existían vacantes, si se garantizó traslado voluntario y si se respetó la decisión de las personas abordadas.

También debe responder algo más profundo: si el “Operativo Abrigar” es una política de cuidado o una fachada comunicacional que convive con prácticas de hostigamiento.

Porque la frase que arrojó en Gelatina ya no flota en el aire. “Con Larreta tendríamos muchas coincidencias”, dijo Ghi. En estos días, con móviles comunales frente a personas que sólo buscaban pasar la noche bajo algo de resguardo, Morón empezó a ver de qué coincidencias hablaba.

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