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ARGENTINA. Javier Milei con Peter Thiel: Big data, vigilancia y un sueño tecnoimperialista

El Presidente recibió al dueño de Palantir. Los servicios que la firma le ofrece al Pentágono y a otros gobiernos, el rol del canciller Quirno y los minerales críticos como moneda de cambio.

Por Sebastián Cazón.

No es casualidad que Javier Milei haya decidido ayer clausurar el acceso de la prensa a la Casa Rosada. La medida —sin antecedentes en la historia reciente— coincidió con la visita del magnate Peter Thiel, uno de los hombres más influyentes del complejo tecnológico-militar global y un empresario que milita en pos de derrotar al sistema democrático. “La libertad es incompatible con la democracia”, profesa el ultraderechista, quien identifica en la Argentina libertaria un escenario propicio para ensayar su proyecto de tecnoautoritarismo. Más allá de las afinidades ideológicas, el vínculo se asienta en una conveniencia pragmática: mientras Thiel ofrece herramientas sofisticadas de análisis masivo de datos y vigilancia, Milei está dispuesto a entregar recursos naturales clave para el desarrollo tecnológico.

Días después de regresar de Israel, el Presidente le abrió las puertas de su despacho al fundador de la empresa de seguridad informática Palantir Technologies. A las 14 horas comenzó un encuentro reservado del que también participaron el canciller Pablo Quirno y dos asesores de Thiel, Matt Danzeisen y Matias Van Thienen. El Gobierno no informó de qué conversaron ni cuál fue el objetivo de la reunión. Milei se limitó a decir, en una entrevista, que fue una charla “maravillosa” entre “anarcocapitalistas” y que el estadounidense “tiene intereses en el sector de agronegocios”. No mucho más. La hipótesis más evidente apunta a que el Gobierno podría contratar a Palantir, firma que le brinda servicios al Pentágono. La compañía tiene, entre sus prestaciones, el procesamiento y análisis de datos provenientes de satélites, drones y radares para operaciones del ejército estadounidense; por ejemplo, los ataques en Medio Oriente. La incógnita sobre por qué la Casa Rosada necesitaría este tipo de servicios resulta inquietante.

La oferta de Thiel

“Lo que Palantir le ofrece a los gobiernos, básicamente, son tableros de diseño para que generen una vigilancia permanente sobre la ciudadanía”, explica la investigadora Valeria Di Croce. Se trata de tareas que también realizan para los Estados de Israel y Francia. “Lo que hace es interpretar bases de datos. Si lo trasladamos a la Argentina sería ANSES, Migraciones, servicios de inteligencia, Ministerio de Defensa, etc. Todas las bases de datos gubernamentales las absorbe y las puede entrecruzar con las redes sociales”, señala Di Croce y aclara que es la única empresa que tiene esta capacidad. Un aspecto de suma relevancia es que Thiel figura como principal inversor externo de Facebook, que representa una gran base de datos sobre los comportamientos de las personas.

“Generan herramientas, como en Estados Unidos, Immigration Office, que es una aplicación que usa ICE, donde cruzan todos esos datos, desde cuándo te tomas un Uber, cuándo tenés un turno médico o cuando pagás el transporte. Y te geolocalizan y le informan al ICE dónde estás para que te detengan”, explica la autora de El Arca de Milei y alerta sobre el peligro que podría provocar que quede en manos del gobierno nacional.

La entrega de Milei

El primer intercambio entre Milei y Thiel fue en febrero de 2024 en Balcarce 50. En aquel entonces, el exembajador de la Argentina en Estados Unidos, Alejandro Oxenford, había revelado que el magnate estaba “impresionado” por los postulados del libertario. “Cree que las ideas de Javier Milei son tan relevantes a nivel global como lo son para Argentina”, dijo. Dos meses después se cruzaron en Los Ángeles. Coincidieron en el foro anual del Milken Institute, un espacio donde se codean dirigentes políticos, fondos de inversión y magnates tecnológicos. Desde el atril, el Presidente desplegó su agenda anti woke, consignó a la Argentina como “la nueva meca de Occidente” y le ofreció a los empresarios el litio, la plata, el oro y el cobre de la tierra “más fértil del mundo”. El fundador de Paypal lo escuchaba desde la tribuna.

La disponibilidad de estos recursos naturales aparece ahora como una pieza central. Argentina tiene para ofrecer energía y territorio para instalar los centros de datos de Thiel, y las políticas del Gobierno se orientan en ese sentido. Como contó Página/12, el pasado 4 de febrero, el canciller Quirno participó en Washington de una “cumbre sobre minerales críticos” convocada por el gobierno de Donald Trump. Entre elogios y risas con el secretario de Estado, Marco Rubio, se firmó un acuerdo para asegurar un acceso preferencial a Estados Unidos de materias primas esenciales para el desarrollo automotriz, energético, tecnológico y militar. Esta medida será trasladada al sector empresario, el próximo 30 de abril, en las oficinas de Amcham en Buenos Aires.

“Argentina tiene la cantidad de energía que necesitan este tipo de empresas”, sintetiza Di Croce respecto a Palantir y completa: “El dato para analizar su llegada son los proyectos del RIGI. Las grandes inversiones están vinculadas a la minería, el cobre, la plata, las tierras raras, al litio, a la energía en general. Eso es lo que necesitan estas empresas y es lo que Argentina tiene para dar”.

De Silicon Valley a Barrio Parque

Esperanzado por la gestión libertaria, Thiel llegó al país acompañado hace dos semanas por su esposo, Matt Danzeisen, y sus hijos. La familia se encuentra alojada en una exclusiva casa en Barrio Parque. Según reveló Ámbito, el empresario —cuya fortuna está valuada en 30 mil millones de dólares– compró el inmueble en una operación relámpago y por una cifra cercana a los 12 millones de dólares. Se trata de una mansión de unos 1.600 metros cuadrados, ubicada en Dardo Rocha al 2900, frente a la residencia de Susana Giménez. Por lo visto, proyecta visitar el país bastante seguido.

Décadas de afinidad

Thiel fue uno de los fundadores de PayPal en 1999, compañía que tres años más tarde vendió por 1500 millones de dólares. En aquel momento, su socio Max Levchin explicaba que el propósito de su proyecto era impedir que los gobiernos intervinieran en la economía. El objetivo final era desgastar a los Estados Nación. Con el paso del tiempo, Thiel consolidó el mismo discurso que adoptaría Milei, el de “destruir al Estado”. Cada uno con sus armas. Uno desde la Casa Rosada y el otro desde Palantir.

El interés del magnate por la política argentina y su afinidad por el libertario tampoco es nueva. Ya en octubre de 2024 había manifestado públicamente su atención sobre el rumbo del país. “¿Por qué nos interesa tanto lo que pasa en Argentina?”, planteó durante un encuentro organizado por el Club Económico de Miami. “La respuesta es que sentimos que Argentina podría ser el futuro de Europa y de Estados Unidos. En el sentido de convertirse en algo parecido a este gobierno corrupto y enorme, ese peronismo con más sectores en un Estado ineficiente que en la economía”, respondió ante una consulta del diario El Observador de Uruguay. Para entonces, había mantenido dos reuniones con Milei y se mostraba convencido de que su administración sería “exitosa”.

Probablemente, sin decirlo, también estaban anticipando su desembarco en Barrio Parque.

Fuente: Página 12

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