El intendente no consiguió respaldo ni siquiera entre sus propios concejales. Después del dictamen unánime que devolvió el expediente a comisión, optó por una herramienta que sólo necesita su firma. Morón requiere una fuerza preventiva, pero la decisión expuso la crisis de conducción de un gobierno que pierde poder día tras día.
Lucas Ghi decidió crear por decreto la Policía Local de Morón después de que todo el arco político, incluidos los concejales de su propio espacio, se negara a aprobar el proyecto enviado por el Departamento Ejecutivo.
La medida no constituyó una demostración de autoridad ni una decisión audaz frente a la oposición. Por el contrario, dejó al descubierto la incapacidad del intendente para construir acuerdos, ordenar a su bloque y conducir una iniciativa que presentó como una de las principales políticas de su gobierno.
El expediente ingresó al Concejo Deliberante el 5 de junio. Durante más de un mes, el secretario de Seguridad, Damián Cardoso, mantuvo reuniones con los distintos bloques y recibió aportes para modificar el texto original. Sin embargo, el proyecto nunca reunió las condiciones necesarias para llegar al recinto.
Horas antes de la sesión del jueves 23 de julio, todas las fuerzas políticas acordaron retirarlo del Orden del Día y devolverlo a comisión. El dictamen también llevó las firmas de los concejales que responden al intendente.
Ni siquiera consiguió ordenar a su propio bloque
La decisión de avanzar por decreto expuso el nivel de aislamiento político de Ghi. El intendente no sólo fracasó en la búsqueda de respaldo entre los bloques opositores, sino que tampoco logró que sus propios concejales defendieran el proyecto que él mismo había enviado.
La última sesión del Concejo Deliberante confirmó que el jefe comunal perdió capacidad para conducir a su gobierno y para establecer acuerdos con otros sectores. Cada iniciativa que requiere la participación de funcionarios, concejales o fuerzas políticas termina paralizada, retirada o sometida a negociaciones interminables.
Ante ese escenario, Ghi recurrió al único instrumento que no necesita consensos: un decreto firmado en la soledad de su despacho.
El episodio convirtió una política pública sensible en otra muestra de la debilidad de un intendente encerrado sobre sí mismo. La Policía Local avanzará, no porque el gobierno haya alcanzado un acuerdo institucional, sino porque el Ejecutivo decidió evitar una derrota en el recinto.
Un proyecto cuestionado por todos
Los bloques manifestaron su acuerdo con la necesidad de reforzar la seguridad, pero plantearon objeciones sobre el contenido del expediente. Uno de los cuestionamientos se centró en el régimen laboral y jurídico de los futuros agentes, ante la pretensión de otorgar funciones policiales a personal comprendido en la normativa de empleo municipal.
La ausencia de una ley provincial específica también abrió dudas sobre las atribuciones, responsabilidades, controles y límites operativos de la nueva fuerza.
Desde Fuerza Patria reclamaron, además, que el Ejecutivo presentara primero el Presupuesto 2026. La creación de una Policía Local supone gastos permanentes en salarios, capacitación, armamento, móviles, indumentaria, seguros e infraestructura. Sin embargo, el gobierno municipal todavía no consiguió que el Concejo Deliberante tratara la principal herramienta destinada a ordenar sus recursos y erogaciones.
La Libertad Avanza también consideró que el texto no se encontraba en condiciones de ser aprobado. Frente a la falta de votos, los concejales oficialistas acompañaron el retiro del expediente y frustraron cualquier posibilidad de tratamiento.
Reclutamiento sin planificación
La improvisación también quedó expuesta durante la selección de los futuros agentes. De las 220 personas inscriptas, poco menos de 100 aprobaron las evaluaciones y sólo cuatro pertenecen al partido de Morón.
El resto de los aspirantes proviene de municipios como San Miguel, José C. Paz y La Matanza. El dato contradice el discurso oficial sobre la conformación de una fuerza con conocimiento territorial, cercanía con los vecinos y pertenencia local.
Mientras el Concejo Deliberante todavía discutía el marco normativo, el Municipio comenzó a reclutar expolicías y a preparar la adquisición de armas y otros elementos operativos. Es decir, el Ejecutivo puso en marcha la estructura antes de resolver bajo qué normas funcionaría.
Una fuerza necesaria, pero no de cualquier manera
Morón necesita más prevención, presencia estatal y capacidad de respuesta ante el crecimiento de la inseguridad. La creación de una fuerza local puede constituir una herramienta importante, siempre que cuente con agentes capacitados, controles institucionales, protocolos claros y recursos suficientes.
Pero la necesidad de una Policía Local no justifica la improvisación. Tampoco convierte el decreto en una victoria política del intendente.
Una fuerza armada no puede organizarse como una salida de emergencia frente a una derrota legislativa. Requiere profesionalismo, transparencia, supervisión democrática y un marco preciso que determine qué pueden hacer sus integrantes, quién los controla y qué responsabilidades asume el Municipio.
Ojalá la nueva Policía Local funcione y contribuya a proteger a los vecinos. Sin embargo, el procedimiento elegido para crearla volvió a mostrar un gobierno degradado, sin planificación y sin conducción política.
El decreto podrá establecer formalmente la fuerza. Lo que no podrá ocultar es que Lucas Ghi recurrió a su firma después de quedarse solo.


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