El candidato de izquierda marca distancia del presidente saliente, Gustavo Petro, quien cuestiona la victoria de la ultraderecha
Por Santiago Torrado
La izquierda colombiana ha reconocido el apretado triunfo del ultraderechista Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales del domingo. El senador Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, ha concedido de manera explícita este miércoles su derrota en la segunda vuelta, en la que se impuso De la Espriella por un estrecho margen de menos del 1% de los votos, con lo que se reduce notablemente la tensión poselectoral. Desde la misma noche del domingo había anunciado que reconocía el preconteo, pero pedía esperar al escrutinio, que ha dado practicamente por concluido.
“En este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso, que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”, ha dicho Cepeda en una declaración que enmarcó como un mensaje a la nación. “Es el resultado electoral más alto logrado por los sectores progresistas y los movimientos sociales en Colombia”, defendió el senador al enfatizar la diferencia “extraordinariamente estrecha” entre los dos candidatos.
Cepeda concede la derrota luego de que la Registraduría había señalado la víspera que los escrutinios municipales finalizaron con un 99,997% de coincidencia con los datos preliminares, y el mismo día en que el Consejo Nacional Electoral se prepara para oficilizar la elección de De la Espriellla. El aspirante de la izquieda obtuvo 12,7 millones de votos, pero se quedó a escasos 250.000 apoyos de su adversario, que roza los 13 millones.

Aceptar el resultado de la segunda vuelta “no significa renunciar a la verdad”, ni “guardar silencio” frente a hechos que considera graves y marcaron la campaña de su rival, aclaró Cepeda a renglón seguido, con énfasis en las intervenciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en favor del ultraderechista. “La campaña de De la Espriella llevó a cabo una masiva operación de compra de votos”, con el propósito de “alterar la libre expresión de la voluntad popular”, denunció sin demasiados detalles.
“Ha llegado el momento de afirmar que asumimos el papel que las circunstancias nos demandan….Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva”, ha prometido el filósofo y negociador de paz. “Asumiremos, de ser necesaria, la resistencia y la desobediencia civil pacífica”, añadió al señalarle una serie de límites al próximo Gobierno.
“Ninguna política de recorte fiscal puede incluir la destrucción de las conquistas alcanzadas por el pueblo colombiano”, dijo el aspirante del Pacto Histórico. Subrayó que no aceptará tratos machistas y homófobos por parte del presidente, ni maltratos a la libertad de expresión u opinión, y que se opondrá a cualquier modelo de desarrollo basado en la depredación de la naturaleza. “Resistiremos cualquier intento de sometimiento autoritario”, dijo en esa suerte de declaración de intenciones. “No permitiremos que se nos trate como un protectorado”, martilló con respecto a la injerencia de los Estados Unidos de Trump. “Somos la fuerza serena del cambio social”, concluyó.

La postura de Cepeda contrasta con la del presidente saliente. El aspirante de la izquierda marca así distancias con Gustavo Petro, su copartidario, quien ha cuestionado con insistencia el resultado electoral.
El mandatario, sin embargo, dio el martes un giro en su discurso. “Empezará el empalme y mi retirada y quizás la resistencia pacífica”, escribió en uno de varios mensajes en X, su canal de comunicación predilecto. Hizo, además, un llamado al diálogo. “Estamos partidos por mitad y es hora de reconocernos, respetarnos y acordar”, escribió.
Minutos antes, había introducido un nuevo argumento para deslegitimar los comicios: comparar el apoyo de Trump a De la Espriella con los “ataques híbridos rusos” en los que se basó la Corte Constitucional de Rumania para anular las elecciones de aquel país en 2024. Desde la noche del domingo, Petro había sostenido que el resultado del preconteo era demasiado ajustado y que no podía proclamarse un presidente hasta que no concluyera el escrutinio.
Cepeda, por su parte, había optado por reivindicar, a la espera del escrutinio definitivo, la fortaleza del Pacto Histórico. “Somos un movimiento político muy numeroso, la mitad de este país en términos políticos, tenemos una larga historia de resistencias”, se reafirmó el lunes en respuesta al discurso de victoria de su rival. “Que no nos venga a amenazar. No nos asusta”, dijo entonces, con el talante tranquilo que lo caracteriza. Aunque había presentado más de 50.000 impugnaciones al conteo preliminar, que no es vinculante, ya había anticipado que reconocería el resultado oficial del escrutinio cuando se produjera.
El Pacto Histórico tendrá los próximos cuatro años la mayor bancada en el Congreso, aunque lejos de ser la mayoría, como baza para resistir la embestida de una extrema derecha envalentonada por el apoyo público de Trump. Cepeda previsiblemente encabezará la oposición desde el escaño en el Senado que la legislación colombiana le garantiza al finalista en la contienda presidencial.
El Pacto Histórico, a pesar de haber perdido la Presidencia, ya había asegurado en las legislativas de marzo 25 de los 102 escaños en el Senado y 42 de 182 en la Cámara de Representante.
Resumen Latinoamericano


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