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MIRADAS. Crece la figura de Bregman y es un hecho positivo

Por Sergio Ortiz.

LA “RUSA” EN ASCENSO

Gustavo Córdoba y Atlas, entre otras consultoras, constataron que Myriam Bregman, diputada nacional del PTS en el Frente de Izquierda (FITU) es la dirigente política con mejor imagen positiva a nivel nacional. Es un dato muy positivo porque indica que no todo el espectro político está corrido y ganado por la derecha y los socios de Javier Milei. Y también porque “la Rusa” no llegó allí con promesas, mentiras y aportes millonarios de empresarios corruptos sino en base a su militancia, colectiva, en la calle, acompañando las luchas populares y también con sus mensajes en las movilizaciones y desde su banca de diputada nacional, en los medios y redes.

Un reflejo de ese avance se vio en el colmado mini estadio de Ferro, el 1 de mayo, en el acto del Día Internacional de los Trabajadores, del PTS, donde Bregman fue la oradora principal. Allí dio un buen mensaje, con sus límites que también puntualizaremos, pero sin perder de vista lo central.

Fue un discurso positivo porque pegó duro contra el ajuste de Milei, sus ataques a los trabajadores, jubilados, Salud, Educación y discapacidades; condenó el rol del imperialismo y los capitalistas, así como la impagable deuda externa. Planteó el camino de la lucha de los trabajadores como lo central aunque sin descartar la lucha electoral.

Rechazó la posibilidad de la “moderación” política y de una alianza con el peronismo de esa calaña, Miguel Pichetto incluido, que ahora quiere formar un Frente de la “Producción y Trabajo”. Ella argumentó con la fracasada experiencia del Frente de Todos-Unión por la Patria de Fernández-Cristina-Massa entre 2019-2023. Esbozó un programa con puntos básicos como la rebaja de horas de trabajo a 6 por día para crear más puestos de empleo, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, la suspensión de pagos de la deuda al FMI e impuestos a las viviendas ociosas para ayudar a resolver los dramas de los alquileres que hoy se fueron a las nubes.

Esos postulados tienen el respaldo que Bregman y en general los integrantes del FITU dieron en las calles y luchas. No son palabras al vacío como señuelo electoral.

Estuvieron apoyando muchas luchas.

DIFERENCIAS DEL PL

Para Bregman y los partidos del FITU Cuba no es socialista, sino un «régimen capitalista y burocrático»

Por esas cosas positivas el PL ha apoyado como táctica política e incluso votado a esta excelente abogada de Derechos Humanos en la primera vuelta de las presidenciales del 2023 y en las legislativas nacionales del 2025. Ratificamos ese punto de vista, aún con las profundas diferencias políticas e ideológicas que separan a un partido marxista-leninista-sanmartiniano como el PL de uno trotskista como el PTS y un frente de cuatro partidos de ese signo, como el FITU.

Esas diferencias se vieron el 24 de marzo y el 1 de mayo. Al cumplirse los 50 años del golpe de la dictadura militar-cívica, el PTS de Bregman y el PO de Néstor Pitrola y Gabriel Solano hicieron rancho aparte del acto mayoritario de los organismos de derechos humanos en la Plaza de Mayo adonde sí concurrió el PL y otros dos partidos del FITU (MST E IS). Esa fue una actitud sectaria y divisionista. Y en el Día Internacional de los Trabajadores también el PTS se cortó solo hacia su acto en Ferro, en vez de confluir a un acto de toda la izquierda y sectores nacionales y populares, algo que viene a ser como un legado de nuestra historia: por ejemplo, el de la CGT de los Argentinos más Agustín Tosco, Rodolfo Walsh y Emilio Jáuregui; el del Cordobazo con la CGT de Tosco, Atilio López y Elpidio Torres.

El trotskismo tiene en general una actitud de rechazo muy crítico hacia el peronismo en general, no solo hacia la derecha peronista, lo que le da cierto tinte gorila que nosotros no compartimos. De todos modos, Bregman y el PTS, nobleza obliga, tuvo tácticas correctas como visitar en su prisión domiciliaria a la injustamente detenida y proscripta Cristina Fernández de Kirchner, cosa que Pitrola y el PO le cuestionaron duramente.

Pero ese límite trotskista siempre está. Por eso la propuesta política reiterada en el acto de Ferro fue formar “un gran partido de trabajadores”. Eso dijeron, en vez de proponer un Frente Antifascista y Antiimperialista con un espectro amplio de clases y sectores sociales, y de organizaciones sociales y políticas que cubran desde la izquierda en un sentido amplio hasta el nacionalismo popular y sectores combativos del peronismo y otras corrientes. No ven como posibles aliados a los que, con sus límites, expresan el FRESU (Frente de Sindicatos Unidos), sectores de Patria Grande, de Juan Grabois, de Rafael Klejler, Milagro Sala, Patria y Pueblo, Encuentro Patriótico, Gremial de Abogados, Curas en Opción de los Pobres, Alicia Castro, MP La Dignidad, Frente Darío Santillán, FOL, etc. En cambio la consigna central de Bregman en Ferro fue estrecha o limitada: “Llegó la hora de poner en pie un movimiento histórico, un nuevo partido de la clase trabajadora”.

POR UN FRENTE ANTIFASCISTA Y ANTIIMPERIALISTA

Varios sectores sociales y políticos plantean la unidad antifascista y antiimperialista, pero el FITU no.

El PL plantea una revolución popular, nacional, democrática y antiimperialista, algo negado por el trotskismo que propone la lucha anticapitalista y por el socialismo, como si no hubiera etapas que ir recorriendo para llegar a un socialismo con características argentinas y latinoamericanas.

El blanco son los monopolios como Techint, el FMI, los fondos BlackRock y el JP Morgan, AmCham, la Suciedad Rural y la Unión Industrial, etc. No se puede igualar a semejantes bestias con las Pymes y la burguesía mediana o nacional de 100 o 200 empleados, de las que Milei ya cerró 24.437. Por eso, en la enumeración de los sectores que convocó Bregman, faltan los campesinos pobres y medios, los pueblos originarios, los desocupados y las capas medias, Pymes y sectores más débiles de la burguesía nacional. Ese es el frente que hay que organizar, liderado por la clase obrera, no un mero Frente de Trabajadores, limitado, por el que abogan los trotskistas en general.

Junto con esa gran diferencia, hay otra, ligada y de tipo estratégico. Bregman insistió en que para derrotar a Milei la línea justa sería la “huelga general”. No es así. Para echar a De la Rúa hubo que hacer el Argentinazo de diciembre de 2001 donde la represión policial se cobró 39 vidas. Para derrotar al facho seudo libertario vasallo de Trump y del JP Morgan hace falta una rebelión popular, no meramente una huelga general. Ya hubo cuatro huelgas generales contra la LLA y no alcanzaron ni a frenar la reforma laboral esclavista. Hay que ir a más. Hay que recuperar la memoria histórica de los Cordobazos, que de una huelga general combativa se convirtió en un levantamiento popular pre insurreccional, algo que escapa a la visión del trotskismo, del mismo modo como no reivindican a la Generación Revolucionaria de los años ‘70 que luchó por el poder político.

En Ferro la oradora cerró con consignas como “¡No al genocidio en Gaza! ¡No al bloqueo criminal en Cuba!”, que compartimos plenamente. El problema es que Bregman y el FITU repudian al “régimen cubano” y el “régimen iraní”, y han apoyado levantamientos en esos países contra los respectivos gobiernos, como si esos movimientos fueran populares y revolucionarios. No lo son. Son expresiones donde se mezclaron cierto descontento social real, fruto de las carencias causadas por el bloqueo yanqui y las sanciones y agresiones yanqui-sionistas, respectivamente, impulsadas por la CIA y el Mossad.

Nosotros, en cambio, apoyamos firmemente a los pueblos y gobiernos de Cuba e Irán así como a Venezuela, a los gobiernos de Daniel Ortega en Nicaragua y de Xi Jinping en China. Y apoyamos a la Rusia de Vladimir Putin contra la OTAN y el ucronazi Zelensky en Ucrania, en cambio hubo partidos del FITU que llevaron colectas a Kiev apoyando a Ucrania contra Rusia. Y también se alegraron en 2024 por la victoria proyanqui en Siria con la caída del gobierno de Bashar al Assad. Lo que hay en el mundo no es, como dijo Bregman, “un neoliberalismo autoritario”, sino algo muchísimo peor, un imperialismo y fascismo que agrede a los pueblos y pone al mundo al borde de la guerra nuclear. Hay que derrotarlos como lo hizo la URSS de José Stalin en 1945, mal que les pese a los trotskistas.

Fuente: Web: https://plsergio.wixsite.com/

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