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ARGENTINA. AMBA. MORÓN. Ghi desmantela otra política educativa pionera de la gestión Sabbatella

La jubilación forzada de Carlos Nacer, fundador y sostén de la Escuela Municipal de Ajedrez “Roberto Grau”, y el desplazamiento de uno de sus docentes históricos dejaron al borde de la desaparición a una experiencia socioeducativa creada en 2000 durante la gestión de Martín Sabbatella. La institución cumplió 25 años el pasado 1° de octubre y llevó durante un cuarto de siglo el ajedrez a jardines municipales, espacios comunitarios y sectores vulnerables. Mientras Lucas Ghi cuestiona públicamente el ajuste de Javier Milei y dice referenciarse en el proyecto político de Axel Kicillof, en Morón desarticula otra de las políticas públicas que durante años distinguieron al distrito.

La Escuela Municipal de Ajedrez “Roberto Grau” de Morón quedó al borde de su desaparición después de que el gobierno de Lucas Ghi jubiló compulsivamente a Carlos Nacer, su fundador y principal sostén durante un cuarto de siglo, y desplazó a Ariel Galván, uno de los docentes que desarrollaba tareas no sólo en la propia Escuela sino también en los dispositivos municipales destinados a los sectores sociales más vulnerables.

No se trata de un taller ocasional ni de una actividad recreativa incorporada circunstancialmente a la oferta municipal. La “Roberto Grau” nació en octubre de 2000, durante la primera intendencia de Martín Sabbatella, como parte de una concepción que entendía la educación municipal desde una perspectiva integral y que buscaba extender las herramientas pedagógicas más allá de la enseñanza tradicional. Fuentes de la época registran que la institución funcionaba gratuitamente para niños, adolescentes y adultos y que incorporó el ajedrez incluso dentro de las actividades de los jardines de infantes municipales.

El pasado 1° de octubre cumplió 25 años.

Menos de un año después, el gobierno municipal comenzó a retirar las piezas fundamentales que sostuvieron esa política durante toda su existencia.

“De un día para el otro, a Carlos lo jubilan”

Uno de los docentes de la Escuela Municipal de Ajedrez relató a Quinto Poder cómo comenzó el proceso.

“De un día para el otro, cuando terminaron las vacaciones de invierno, a Carlos lo jubilan”, contó sobre la salida de Carlos Nacer.

Según explicó, el fundador de la Escuela comunicó su retiro al resto de los profesores sin abundar en detalles, aunque quienes compartían la actividad con él comprendieron que su alejamiento no había sido producto de una decisión personal planificada.

“Carlos dice: ‘Chicos, bueno, me voy a jubilar’, ¿viste? No dice bien las cosas, pero nos dimos cuenta que lo jubilaron”, sostuvo el docente en diálogo con este medio.

Nacer estuvo vinculado a la dirección de la “Roberto Grau” desde su creación en el año 2000. Una crónica publicada en 2019 todavía lo encontraba al frente de la Escuela y destacaba su concepción del ajedrez como herramienta para desarrollar pensamiento crítico, respeto por las reglas, responsabilidad sobre las propias decisiones y capacidad de elaborar estrategias.

Su salida se produjo en medio de la política de jubilaciones forzadas que el gobierno de Ghi aplicó durante los últimos meses contra centenares de agentes municipales.

Pero no fue el único movimiento.

De profesor de ajedrez a auxiliar administrativo

Pocos días después, el docente Ariel Galván, discípulo dilecto de Nacer y con un rol fundamental dentro del programa recibió su propio desplazamiento.

Según reconstruyó Quinto Poder, primero le anticiparon que existirían modificaciones en sus funciones. La notificación formal se fechó el 13 de agosto y le fue entregada el domingo 16 en el horario donde la escuela municipal desarrolla su actividad central: debía abandonar su lugar en la Escuela de Ajedrez y pasar a desempeñarse en la Escuela Municipal “Mi Futuro”.

No como profesor.

“A la escuela Mi Futuro me pasaron como auxiliar administrativo, digamos, tendría que ser como un preceptor más o menos”, explicó a nuestro medio.

El docente contó que, cuando regresó al espacio donde hasta entonces trabajaba, recogió sus pertenencias y se retiró.

El procedimiento revela algo más que una modificación administrativa. Un trabajador formado y dedicado a una política pedagógica específica dejó de cumplir esa función y fue destinado a tareas completamente diferentes.

Una escuela que llegaba hasta donde más hacía falta el Estado

La dimensión del retroceso aparece con mayor claridad cuando se observa qué hacía realmente la Escuela “Roberto Grau”.

Sus actividades alcanzaban 20 salas de cinco años de los jardines municipales, con aproximadamente 600 niñas y niños, además de los Centros Educativos Integrales Municipales de El Palomar, Morón sur y Castelar sur y distintas Unidades de Gestión Comunitaria. La institución también tenía participación en competencias regionales, nacionales e internacionales vinculadas con FAOGBA, FADA y FIDE.

Ya en 2014, la Escuela coordinaba el programa de ajedrez en los jardines municipales para unos 600 alumnos del último año del nivel inicial, con clases didácticas y propuestas como el ajedrez viviente. La enseñanza era gratuita y alcanzaba a niños y adultos sin límite de edad.

Pero la tarea no terminaba allí.

El docente que habló con Quinto Poder resaltó que el equipo contaba con cuatro profesores distribuidos en distintos espacios municipales y que a él le correspondía especialmente el trabajo con sectores vulnerables.

“Por lo menos, nosotros teníamos cuatro profesores y estaban en los jardines”, relató.

Y precisó: “A mí me tocaba manejar toda la parte vulnerable, que era la Casa Comunal de la gente que vivía en la calle y la Casa de Juventudes, ahí iba yo”.

Ese dato resulta central para comprender qué está en discusión.

La Escuela Municipal de Ajedrez no enseñaba solamente a mover torres, alfiles y caballos. Utilizaba el juego como herramienta pedagógica para trabajar concentración, planificación, respeto de reglas, toma de decisiones y convivencia. Y el Municipio llevaba esa herramienta a los lugares donde probablemente el mercado nunca hubiera considerado rentable ofrecerla.

Esa fue, precisamente, una de las características de las políticas educativas que Morón comenzó a desarrollar a partir del año 2000: el Estado municipal como garante de acceso a bienes educativos, culturales y sociales que no debían depender de la capacidad económica de cada familia.

El temor: “Para mí la cierran”

Después de la salida de Nacer y del desplazamiento de Galván, parte del plantel continúa formalmente en funciones.

Pero nadie parece poder explicarles qué ocurrirá con la Escuela.

“Los profesores siguen hasta ahora, pero no sabemos bien cuál va a ser el fin”, aseguró la fuente consultada por este medio.

Según explicó, se habló de distribuir a los docentes entre otros dispositivos municipales, aunque tampoco existieron precisiones sobre las nuevas funciones.

La conclusión a la que llegó parte del equipo resula preocupante: “La mayoría tememos que el año que viene la cierren”.

Concretamente: la administración de Lucas Ghi quitó de la Escuela a su fundador después de 25 años y desplazó a uno de sus profesores insignia hacia una función administrativa, mientras el resto del plantel desconoce cuál será el futuro de la institución.

De la motosierra de Milei al ajuste municipal

La situación adquiere además un significado particular en este contexto de avance del gobierno nacional de Javier Milei sobre instituciones educativas y culturales que también cuenttan con décadas de trayectoria.

El 29 de julio, Milei firmó el Decreto 687/2026, publicado al día siguiente en el Boletín Oficial, mediante el cual dispuso la disolución del Coro Nacional de Niños, creado en 1967. El Ejecutivo nacional sostuvo que sus objetivos podían continuar a través de un Programa de Formación Artística para niños y adolescentes y justificó la medida dentro de su proceso de reorganización y reforma del Estado.

Las dimensiones institucionales son distintas. También lo son las jurisdicciones y los instrumentos administrativos utilizados.

Pero el paralelismo político resulta difícil de ignorar.

El Gobierno nacional desarma una institución histórica y promete que sus objetivos sobrevivirán bajo otra estructura. En Morón, una administración que se presenta ideológicamente en las antípodas de Milei retira de una Escuela Municipal a quienes la sostuvieron durante décadas, dispersa funciones y deja a sus propios docentes sin certezas sobre su continuidad.

En un caso se invoca la “eficiencia”. En el otro ni siquiera hubo, hasta ahora, una explicación pública suficiente.

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