Judíos de todo el mundo celebran un congreso propio con la participación de 500 asistentes llegados de todos los rincones del orbe. Por primera vez, los judíos rompen el monopolio del sionismo sobre la representación judía y hacen caer así la afirmación y el consenso de que Israel es el único y legítimo representante de los judíos en el mundo.
Por primera vez, se refuerza la legitimidad ética y política de la lucha palestina en los foros internacionales, al contar con el respaldo de personas dentro de la misma comunidad que el sionismo afirma representar.
Por primera vez, el movimiento mundial de boicot dispone de un respaldo judío internacional, así como de un aval ético y religioso, gracias a la participación de académicos judíos reconocidos en Estados Unidos y Europa, implicados en movimientos de boicot que son blanco de los ataques del lobby sionista.
Por primera vez, en un congreso internacional, los judíos piden oficialmente la suspensión de la membresía de Israel en la ONU y en la Unión Europea, así como el restablecimiento del boicot académico y cultural contra las instituciones israelíes.
Por primera vez, en un foro internacional, un judío superviviente del Holocausto declara que “Israel está cometiendo atrocidades en nuestro nombre”, y el congreso califica a Israel como un régimen colonial de apartheid de carácter sustitutivo, semejante al sistema del apartheid en Sudáfrica. Los participantes hacen un llamado a constituir una coalición judío-palestina e internacional para derribar este régimen de apartheid y construir un Estado democrático único para todos sus habitantes.

El Estado de Israel se ha ido convirtiendo desde 1948 en una etnocracia sangrienta, exportadora de terrorismo, belicista y genocida sin paliativos. El sueño sionista ha matado, por fin el sueño de un judaísmo inserto en el mundo y libre de persecusiones, que ahora ya vuelven a enunciarse contra ellos por el odio generado a nivel mundial por sus propios crímenes injustificables.
Por primera vez, el congreso exige que Israel y sus líderes sean llevados ante la Corte Penal Internacional, y propone ampliar el concepto de crímenes de lesa humanidad para incluir la colonización y el bloqueo.
Del congreso se emitió la Declaración de Viena, cuyo texto central dice: “Rechazamos la pretensión del sionismo de representar al judaísmo y condenamos el uso del judaísmo como herramienta de colonialismo, apartheid y genocidio contra el pueblo palestino.” (documento político central del congreso).
Por primera vez, en un congreso judío internacional, los participantes adoptan la postura de liberar Palestina desde el río hasta el mar, y rechazan la solución de dos Estados, considerándola una tapadera para perpetuar el colonialismo.
El congreso manifiesta explícitamente su apoyo a la resistencia palestina en todas sus formas, considerándola una lucha legítima contra un colonialismo racista. Asimismo, exige perseguir a los gobiernos occidentales cómplices en el genocidio y lograr la justicia histórica mediante el derecho al retorno de los refugiados palestinos.
El congreso arremetió contra Estados Unidos por su apoyo incondicional a Israel, y criticó a Alemania por utilizar el Holocausto para justificar su respaldo político y militar a Israel. También atacó a Francia y Austria por reprimir las protestas en apoyo a Palestina bajo el pretexto de combatir el antisemitismo. En el comunicado final se lee: “Vergüenza, toda la vergüenza, para los gobiernos occidentales que justifican el genocidio y reprimen la solidaridad con las víctimas palestinas.”
El congreso afirma que el antisionismo no es antisemitismo, y que, en realidad, es el sionismo mismo el que amenaza la existencia moral del judaísmo.
Por primera vez, y en una postura sin precedentes, Steven Kapos, superviviente del Holocausto, declara: “Quien vivió el infierno del nazismo no puede guardar silencio ante lo que hace Israel hoy en Gaza.” Y Dalia Sarig, principal organizadora del congreso, afirma: “Somos judíos contra el sionismo y rechazamos que se cometan crímenes en nuestro nombre. Estamos con el pueblo palestino como parte de nuestro compromiso con la justicia.” El historiador israelí Ilan Pappé, también presente en el congreso, añade: “Lo que está haciendo Israel no es solo una ocupación, sino un colonialismo de sustitución, un apartheid y crímenes de limpieza étnica indiscutibles.”
No es casualidad que este congreso se haya celebrado en Viena. Uno de los presentes comentó con sarcasmo: “Aquí nació Herzl, y en la sala de enfrente ha muerto su idea.” Tampoco fue casual que los organizadores decoraran los pasillos y vestíbulos del congreso con ramas de olivo, sin exhibir ninguna bandera, ni de Palestina, ni de Israel, ni de ningún otro país. Un invitado de Europa del Este preguntó: “¿Estamos en un congreso político o en una feria de aceite de oliva palestino?” A lo que un periodista respondió: “Aquí, el olivo es más sincero que todas las banderas de las Naciones Unidas.”
En medio de los debates, intervino un rabino jasídico, solidarizándose con los palestinos en un elegante árabe, diciendo: “Vosotros, pueblo de Gaza, sois más valientes que los hijos de Israel en tiempos del Faraón.”
Durante un receso, una anciana judía austriaca de 91 años, superviviente del Holocausto nazi, cantó junto a algunos asistentes la canción Mawtini en árabe con marcado acento extranjero, y luego dijo: “La cantaba en los tiempos de la Naksa, y jamás imaginé que un día la cantaría contra Tel Aviv.”
Fuente: Nodal y Agencias


Yo palestino nacido en Gaza pido a todos los asistentes a este congreso dirigirse personalmente a Ismael al parlamento israelí y exigir el alto fuego inmediato en Gaza..
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