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El día que los bares volvieron a las veredas porteñas

Un total de 231 locales gastronómicos iniciaron los trámites de habilitación en la ciudad y se suman a los se suman a los 1.800 que ya estaban autorizados a funcionar bajo esta modalidad antes de la pandemia y que desde el domingo solicitaron la validación de los permisos.

Una de las actividades clásicas porteñas, «el cafecito», volvió desde el lunes con la habilitación de mesas al exterior en bares y restaurantes en la ciudad de Buenos Aires. En una nueva fase del aislamiento, el Gobierno porteño permitió que los locales con habilitación puedan recibir clientes en las mesas ubicadas en espacios abiertos del exterior con distanciamiento social, uso obligatorio de tapabocas y un máximo de cuatro comensales por mesa, según se estableció en el protocolo aprobado.

Un total de 231 locales gastronómicos iniciaron en las últimas 48 horas el trámite para habilitar mesas y sillas en veredas, patios y terrazas, en el marco del plan gradual de aperturas presentado hace 45 días por el Gobierno de la Ciudad, según datos de la Secretaría de Atención Ciudadana y Gestión Comunal porteña.

Esos comercios se suman a los 1.800 que ya estaban autorizados a funcionar bajo esta modalidad antes de la pandemia y que ayer pidieron la validación de los permisos, agregó la Secretaría.

«La verdad es que estamos con mucha expectativa de incrementar las ventas y que se acerquen los clientes, fueron cinco meses de mucho sufrimiento», dijo Daniel Romero, encargado de la confitería La Panera Rosa del barrio de Recoleta.

«Esperamos que se vaya acomodando de a poco y generar más trabajo. Vuelve la propina, que es clave para los mozos», aseguró, y precisó que en el lugar trabajaban 14 camareros antes de la pandemia pero ahora solo dos.

El trabajo en los bares comenzó temprano, donde los mozos marcaron con cintas la distancia entre las mesas, se los veía desinfectar los cubiertos y vasos y limpiar todas las mesas con sanitizante antes de la llegada de clientes.

En La Continental de la calle Vicente López, también del barrio de Recoleta, el encargado Juan José López se mostró muy «contento» al recibir a sus primeros clientes.

«Es una alegría que vengan a sentarse al restaurante después de tantos meses. Estamos contentos», afirmó.En esta pizzería pusieron seis mesas al exterior -donde antes había 12- un código QR para que la gente vea el menú desde el celular y pedir desde esa aplicación.Para evitar contactos, el mozo les acerca el pedido a la mesa ubicada en la entrada, desde donde la gente retira de a un pedido por persona.

Los mozos solo salen para limpiar las mesas luego de retirados los comensales. «Los precios son los mismos que antes de la pandemia, queremos que se acerque la gente», reconoció López.

Con esta reapertura, el protocolo aprobado establece que no puede haber servicio alguno en los salones internos, que las mesas deben tener un radio propio libre de 1,7 metros cuadrados respecto de otras, se debe colocar un elemento con alcohol en gel o sanitizante y las mesas deben desinfectarse luego de que se retire cada comensal.

También se aclaró que los trabajadores no pueden usar el transporte público y que deben extremarse las medidas de limpieza en cocinas, salones y el tratamiento de residuos y recepción de mercaderías.

Ahora será responsabilidad de los comerciantes y los clientes respetar el protocolo y tomar las medidas sanitarias correspondientes para evitar nuevos contagios en la ciudad que viene con un número sostenido de contagios bastante elevado.

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