El Partido Justicialista de Morón ingresa en una contienda interna que expone mucho más que una disputa de nombres. El próximo 15 de marzo se enfrentan dos listas que condensan modelos políticos antagónicos dentro del mismo espacio. En uno de los pocos distritos del conurbano donde el intendente no logra evitar una interna formal, la tensión atraviesa al oficialismo local.
Dos vertientes, dos concepciones.
Por un lado, se confirma una lista alineada con el intendente Lucas Ghi, encabezada por el concejal Claudio Román como candidato a presidente del PJ local, acompañado por Vanina Moro en la vicepresidencia y Néstor Achinelli en la secretaría general.

En la vereda opuesta, el peronismo kirchnerista–sabbatellista conforma su propia nómina. La lista se presenta públicamente tras una reunión en el Centro Cultural Bartolina y propone a Paula Majdanski como candidata a presidenta, a Guillermo Menéndez —referente de los jubilados del sindicato municipal— como vicepresidente, y a Nadia Diz como secretaria general.
Este espacio se encuentra referenciado políticamente en Martín Sabbatella, quien participó de la reunión organizativa respaldando la estrategia electoral, que despliega una campaña territorial intensa: distribución de planillas, organización por cuadras y contacto directo con los 17 mil afiliados justicialistas.
Una interna que expone el aislamiento ghiista
Morón se convierte así en uno de los escasos municipios donde un intendente del axelismo enfrenta una competencia partidaria interna. El dato no es menor. La ausencia de consensos amplios dentro del oficialismo local evidencia una y otra vez estrategias políticas que prioriza acuerdos selectivos del intendente y sus allegados antes que la construcción mayoritaria.
En ese esquema, la conducción de Lucas Ghi aparece asociada a sectores que relativizan o directamente reniegan de la historia reciente de luchas populares encarnada por Cristina Fernández de Kirchner. En el plano local, esos sectores se cohesionan más por el rechazo a la figura de Martín Sabbatella que por un proyecto político superador.
En otras palabras: La fractura no responde sólo a diferencias tácticas; expresa una disputa identitaria entre quienes conciben al peronismo de Morón como continuidad de una tradición nacional y popular con raíces profundas en el distrito, y quienes impulsan una construcción más pragmática, apoyada en alianzas coyunturales y particulares.
Renovación o coto de caza
Desde la lista kirchnerista sostienen que la elección del 15 de marzo representa “la renovación del PJ en el distrito”. La consigna apunta a reactivar una militancia histórica y a reconectar al partido con su base territorial.
El trasfondo, sin embargo, exhibe una discusión más profunda sobre el sentido del poder local. Para los sectores allegados al ghiismo, Morón se proyecta como plataforma circunstancial o como escenario de reposicionamientos personales. Mientras que al sector encabezado por la referenta camporista Paula Majdanski y cohesionado por el sabbatellismo, se trata del lugar donde se vive, se milita y se construye comunidad.
La interna del PJ no sólo define autoridades partidarias. Define el rumbo simbólico del peronismo moronense y deja al descubierto el grado de aislamiento político de una gestión que, lejos de articular síntesis amplias, consolida divisiones en su propio espacio. El 15 de marzo no sólo se vota una conducción: se pone en juego la identidad política de Morón.


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