La campaña ÚNETE de aquí al 2030 para poner fin a la violencia contra las mujeres, del Secretario General de las Naciones Unidas, marca los 16 Días de activismo contra la violencia de género (del 25 de noviembre al 10 de diciembre de 2020) con el tema mundial “Pinta el mundo de naranja: ¡financiar, responder, prevenir, recopilar!”.
Según informó este miércoles ONU Mujeres, la campaña Generación Igualdad amplifica el llamado a la acción mundial para subsanar las brechas de financiación, asegurar servicios esenciales para las sobrevivientes de violencia durante la crisis de la COVID-19, y concentrarse en la prevención y la recopilación de datos que puedan mejorar los servicios para salvar vidas de mujeres y niñas.
menos del 40 por ciento de las mujeres que sufren violencia lo denuncian o solicitan ayuda.
La campaña es parte de los esfuerzos de ONU Mujeres para Beijing+25 y se prepara para lanzar nuevas acciones y compromisos audaces para poner fin a la violencia contra las mujeres en el Foro Generación Igualdad en México y Francia en 2021.
Este año es único. Incluso antes del brote de COVID-19, la violencia contra las mujeres y las niñas había alcanzado proporciones pandémicas. En el último año, 243 millones de mujeres y niñas han sufrido maltrato por parte de sus parejas en todo el mundo. Mientras tanto, menos del 40 por ciento de las mujeres que sufren violencia lo denuncian o solicitan ayuda.
Asimismo, paralelamente a la implementación de medidas de confinamiento por parte de los países para detener la propagación del coronavirus, la violencia contra las mujeres y niñas, especialmente la violencia en el ámbito privado, en algunos países, las llamadas a las líneas de ayuda se han multiplicado por cinco. En otros, las denuncias formales de violencia doméstica han disminuido por las dificultades de las supervivientes para pedir ayuda y acceder a los servicios de apoyo a través de los canales regulares.
Sin posibilidad de acudir a la escuela y sin empleo, los cierres de escuelas y las dificultades económicas han empobrecido a las mujeres y las niñas, haciéndolas más vulnerables a la explotación, el maltrato, el matrimonio forzado y el acoso.
En abril de 2020, mientras la pandemia se extendía por todo el mundo, el Secretario General de las Naciones Unidas hizo un llamado a favor de “la paz en los hogares”, y 146 Estados Miembros respondieron con una firme declaración de compromiso. En los últimos meses 135 países han fortalecido las medidas y los recursos para hacer frente a la violencia contra las mujeres como parte de la respuesta a la COVID-19. Sin embargo, todavía es preciso realizar más esfuerzos.
Tan sólo el año pasado, 243 millones de mujeres y niñas sufrieron violencia sexual o física por parte de sus parejas.
Actualmente, aunque las voces de activistas y sobrevivientes han llegado a un punto en que no pueden ser silenciadas o ignoradas, el fin de la violencia contra las mujeres exigirá más inversión, más liderazgo y más medidas. No es algo que pueda quedar al margen; debe ser parte de la respuesta nacional de todos y cada uno de los países, especialmente durante la crisis actual de la COVID-19.

Durante los 16 Días de activismo, ONU Mujeres pasa el micrófono a sobrevivientes, activistas y entidades asociadas de las Naciones Unidas sobre el terreno para que expliquen la historia de lo que ocurrió tras el brote de COVID-19.
La propuesta consiste en demostrar solidaridad con las sobrevivientes de la violencia de género y tu postura en la lucha por los derechos de las mujeres coloreando de naranja tu perfil de las redes sociales para los 16 Días de activismo, utilizando las etiquetas #orangetheworld, #16Days y #GenerationEquality.
El comunicado de PHUMZILE MLAMBO-NGCUKA, DIRECTORA EJECUTIVA DE ONU MUJERES: «CON VOLUNTAD, SE PUEDE PONER FIN A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES».
«Hemos visto la estrecha relación que existe entre la pandemia de COVID-19 y el aumento de las denuncias por violencia en cualquiera de sus formas. La llamamos la pandemia en la sombra. También hemos visto las diferentes maneras en que las sociedades y nuestros servicios públicos responden ante la ciudadanía que presenta una enfermedad potencialmente mortal y ante quienes recurren por ayuda porque sus parejas son potencialmente riesgosas para su salud o su vida»

«Hemos visto cómo el mundo entero respondió ante la pandemia por coronavirus, poniendo manos a la obra, con inversiones conscientes y protocolos apoyados con determinación. Cada uno de los continentes reconoció las desastrosas consecuencias sanitarias de la pandemia y la necesidad de detenerlas de plano».
«La violencia que los hombres ejercen contra las mujeres es también una pandemia; una pandemia que precede y que sobrevivirá al virus. También necesita de una respuesta global y coordinada que cuente con protocolos de aplicación. También afecta a grandes poblaciones de todas las edades. Tan sólo el año pasado, 243 millones de mujeres y niñas sufrieron violencia sexual o física por parte de sus parejas. Los informes de este año abundan de casos de violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado, ciberacoso, matrimonios infantiles, acoso sexual y violencia sexual».
«Si te sometes a un test de detección del coronavirus, nadie te pregunta qué llevabas puesto cuando te infectaste o si estuviste bebiendo alcohol. Tienes la seguridad de que tu test será examinado en un laboratorio así como una razonable probabilidad de recibir atención médica. La respuesta no dependerá de si te creen. No sentirás tal nivel de vergüenza que probablemente ni siquiera intentes acudir a las autoridades. Recibirás cuidados y apoyo».
«Si tan sólo erradicar la violencia de los hombres contra las mujeres fuera tan fácil como aplicar una vacuna. Si tan sólo la respuesta estuviera tan bien financiada como nuestra respuesta ante el virus y sus repercusiones en nuestras sociedades y economías. Imaginen si invirtiéramos la misma cantidad de experiencia y energía en encontrar una solución sostenible para todo el mundo».
«Si el conjunto de líderes mundiales, incluidos las/os jefas/es de Estado, se dedicaran exclusivamente a dirigir la batalla; si quienes trabajan en la primera línea, como fiscales, juezas/ces y policías, salvaran las vidas de las mujeres y las niñas con el mismo empeño que el personal sanitario; y si los ministerios de economía destinaran fondos y proveyeran kits posviolación a los laboratorios forenses del mismo modo en que proveyeron EPP y servicios de testeo. Imaginen si todas las personas nos comportáramos de este modo hasta achatar la curva de la violencia contra las mujeres. Imaginen las repercusiones».
«Todos los países deben incluir en sus paquetes de estímulo fiscal disposiciones para erradicar la violencia contra las mujeres y para financiar servicios sociales con disposiciones en materia de salud sexual y reproductiva que apoyen a las sobrevivientes y permitan la recuperación«
«Nos encontramos en la génesis de una respuesta prometedora que podría expandirse y adquirir proporciones semejantes al desafío. En la actualidad, 146 países ya se han comprometido a incluir la prevención y reparación de la violencia contra las mujeres y las niñas en sus planes nacionales de respuesta ante el COVID-19, como reacción al llamado del Secretario General de las Naciones Unidas «alto al fuego en los hogares» y como parte central del siguiente decenio de acción de las Naciones Unidas. Sin embargo, no ocupa aún un lugar prioritario en las agendas, y el cambio no tiene aún la escala necesaria».

«En la pandemia de COVID, fue clave la colaboración entre el mundo científico, los Gobiernos, la sociedad civil y la industria. La escala y naturaleza de dicha colaboración, e incluso una mayor, es la necesaria para erradicar la violencia contra las mujeres en todos los sectores y en el plano de la sociedad, la comunidad, la familia y la persona. El Foro Generación Igualdad y las Coaliciones para la Acción de múltiples partes interesadas reflejan este enfoque integral y uniforme con un plan de cinco años para adoptar un cambio sistemático y duradero«.
«La sociedad civil desempeña un papel fundamental en esta área. Para que pueda cumplir su papel plenamente, debe contar con los recursos necesarios, y las organizaciones de mujeres, los centros de atención de crisis, las líneas de ayuda y los refugios deben volver a recibir financiamiento sin recortes. La iniciativa Spotligth de la Unión Europea y las Naciones Unidas está liderando el camino: otras iniciativas deben replicar los esfuerzos para construir la respuesta que logre resultados reales».
«La economía de la violencia es simple y devastadora. Nadie sale ganando».
«En la actualidad, las personas que las mujeres han elegido como representantes las decepcionan, y las organizaciones no gubernamentales no cuentan con la capacidad para llenar el vacío. Todos los países deben incluir en sus paquetes de estímulo fiscal disposiciones para erradicar la violencia contra las mujeres y para financiar servicios sociales con disposiciones en materia de salud sexual y reproductiva que apoyen a las sobrevivientes y permitan la recuperación».
«Las mujeres deben gozar de pleno acceso a la justicia, que cuente con procedimientos judiciales confiables para los agresores de violencia y con prevención efectiva de dichos delitos. Una de las razones por las que las mujeres denuncian o buscan algún tipo de ayuda en menos del 40% de los delitos violentos de gravedad cometidos contra ellas es su desconfianza en la respuesta que obtendrán del sistema».
«El cambio comienza en las facultades de Derecho y las academias de policía cuando les enseñan a sus estudiantes a reconocer e intervenir en casos de maltrato y a estar alertas ante la discriminación. Implica erradicar la impunidad, con sólidos marcos jurídicos y políticos, y datos para registrar los avances y exigir cuentas de nosotras y nosotros mismos y de las autoridades».
«Igualmente importante son los cambios culturales que ayudan a evitar la violencia contra las mujeres desde el inicio. Para lograr estos cambios, necesitamos derribar estereotipos y actitudes que avergüenzan a las mujeres sobrevivientes y naturalizan y excusan los comportamientos de los agresores. Para ello, debemos sumar la participación de los aliados, entre ellos, hombres y niños. Después de todo, mientras que el virus no discrimina, un hombre o un niño puede elegir no ejercer violencia, y la sociedad puede guiarlo para que no lo haga y puede exigirle cuentas si lo hace».

«Todas estas acciones deben sucederse al mismo tiempo, continuamente y en colaboración, y en escala para lograrlo. La economía de la violencia es simple y devastadora. Nadie sale ganando. Todas las personas perdemos. Debemos revertir esta situación. A medida que enfrentamos las consecuencias devastadoras de la COVID-19, no ha existido otro momento más importante para combinar nuestros recursos y compromisos para resolver los problemas más significativos y erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas para siempre. Sabemos qué significa luchar contra una pandemia. Ahora necesitamos la voluntad para hacerlo y, con la Generación Igualdad, para liderar el camino hacia un mundo sin violencia».
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144 o mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463, para recibir ayuda de profesionales.
Fuente: ONU Mujeres https://data.unwomen.org/


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